Platicas cortas, pero reconfortantes
Hace unos días, un amigo al que aprecio mucho me preguntó que qué me pasaba y por qué estaba tan rara desde que regresamos a la prepa. Es de esos amigos a los que no puedes ocultarles nada, y mucho menos, mentirles. Fue una plática corta, pero reconfortante. Agradable en todo sentido, principalmente porque no me decía lo estúpida que soy cada cinco segundos, sólo intentaba hacerme sentir mejor. Pero además de hacerme sentir mejor, hizo algo mucho más valioso e importante, escuchar; lo cual agradezco infinitamente y es una persona en la que cualquiera estaría dispuesto a confiar. - Se supone que debemos estar "acostumbrados" a dar algo por perdido y dejarlo ir, ¿no?. - Sí, pero nunca lo estamos. - De hecho creo que nos cuesta mucho querer a alguien, después aceptarlo, y cuando por fin lo aceptamos, queremos de verdad y sin juegos. Pero siempre nos terminamos arrepintiendo, porque no recibimos lo que damos. La primera vez fue fácil soltar y continuar con mi vida. No le...