Chismecito 2
Mi abuelita empezó enferma los primeros días de enero, ya había ido al doctor, le dieron medicina y la inyectaron una vez. Creímos que estaría bien en unos días, pero a la semana comenzó a empeorar, pero no le decía nada a nadie. UNO NO ES ADIVINO.
Cuando mi tía le llamaba para preguntarle cómo estaba, a ella sí le decía, a ella que vive lejos, y a uno que estaba a dos pasos no.
Esa semana mi tía se la llevó a su casa, allá la cuidaron, le pusieron oxígeno, pero todos préstamos atención demasiado tarde.
El lunes 11 en la mañana estaba muy muy débil, la llevaron al hospital como a las 11am, y a las dos de la tarde falleció.
O eso es lo que pudieron contar.
Para la gente chismosa (nosotros) mi abuela murió de un infarto, pero esa no es la verdad. Yo no digo mentiras, pero esta fue necesaria.
Esa mujer pequeñita tuvo una buena vida, fue difícil, pero buena. Nació en Mérida Yucatán, México. Siempre nos contó cosas felices de su infancia, nunca nada triste. Tenía muchos hermanos que siempre confundo, y unos papás muy humildes, pero que siempre los criaron con amor y cariño.
A los 16 años se subió al tren y se vino a vivir a Guadalajara, Jalisco. Acá conoció a mi abuelo, un hombre alto, güero, delgado, y vaya que era guapo (el otro día mientras buscábamos unos papeles, mi hermana encontró una foto, eran tan jóvenes y no sabían en lo que se metían).
Mi abuelo era un borracho hijo de mami, y mi abuela una luchona como debe ser, ella la mayoría del tiempo sola, sacó adelante a sus hijas, y las crió de una manera diferente a como la criaron a ella. Siempre fue muy trabajadora y siempre se daba sus lujos, a sus 62 años fue a conocer Europa, tenía una suerte cabrona, porque fue la séptima ganadora de la estrella de la fortuna (cuando aún se llamaba así) y se ganó una camioneta de 450,000 pesos (dinero con el que realizó el viaje a Europa, así que ya no hay dinero gente).
Ese día fue difícil, mi tía estuvo todo el día en el hospital, ví a mi mamá llorar todo el día desconsoladamente como niña de 3 años.
La gente te presta tanta atención, te abraza tanto, te ofrecen apoyo, y todo el tiempo te preguntan si estás bien. PREGUNTENME ESO AUNQUE NO SE MUERA NADIE, DESGRACIADOS.
Al día siguiente (el doce, cumpleaños de mi primo), estuvimos en una funeraria muy bonita, mi abuelita tenía estilo hasta para escoger una funeraria. Como buena persona que no sabe cómo reaccionar ante estás cosas, me dediqué a no llorar y a hacer reír a mi hermana y a mis primos, recordando cosas que hacía y decía para liberar la tristeza un rato. Funcionó, pero después caímos en un pesado silencio.
A las 7:00 nos fuimos, para llegar a las 8:00pm a misa, y pasaron cosas de las que no sé mucho porque yo ya no estaba, como que la hermana de mi tío les gritó a los de la funeraria porque lo único que respondían era que "todavía no podían transportar el cuerpo", ella se enojó y les dijo que ¡YA!. Y pues, fue ya.
Mi abuelita iba a un grupo de la iglesia, y fue durante muchos años, así que esa misa fue muy hermosa, había una muchacha que le gustaba como canta, y la virgen del Carmen estaba fuera de su lugar de siempre con el vestido que a mí Tita le gustaba, espero que haya visto como la gente que la quería se esforzó para darle el último ella, y estaba envuelto en cartón y sellado con mucha cinta adhesiva, así que no estoy segura de si el cuerpo de mi abuelita estaba ahí realmente, ni siquiera pude ver el maldito color del ataúd!!!! Aunque me gusta imaginar que es color caoba como el de Alaska Young.
Esa noche no dormí nada, me fue imposible dejar de pensar en que no pude ver su cara otra vez y no pude pedirle disculpas de nada. Fuí una maldita con ella, y pedirle disculpas a una caja donde no sé si estaba resultó más digno de atención de lo que esperé.
Nunca la quise como se debe querer a una abuela. Qué si me arrepiento? Obviamente lo hago. Todavía no asimilo bien que no esté, siento que está de viaje y que cuando regrese voy a escuchar que toca la puerta con su anillo, y que va a regañarnos mucho por revisar sus cosas y desordenar su cama.
Tanta gente que la quiso, y tanta gente que la conocía, hasta gente de otros países que nunca sabrán que doña Gloria falleció.
Sé que aún tengo cosas que contar, y que siempre digo que continuaré y no lo hago, ahora más que nunca puedo sentirme como Alaska Young (lean Buscando a Alaska y los amaré eternamente, o mínimo hasta que deje olvidado este blog).
Instagram: @elcuadradodeunnumero
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